“El cura Miguel Hidalgo decía: Todo lo que sabe hacer el hombre le da la libertad, pero los mexicanos aún no hacemos valer esa libertad”.

Por: María Jaramillo/Agencia Contraluz
Ébano, SLP.- En el kiosco de la plaza principal de la antigua ex hacienda El Tulillo quedará plasmada para la posteridad la historia del petróleo en México. La obra artística muestra el colorido y la alegría de un pueblo musical que, sin embargo, hoy se cae en pedazos.
Noé Cortés Jiménez, profesor, historiador y cronista de Ébano, explica que el petróleo se usaba desde la época de los babilonios y romanos, y los egipcios lo utilizaban para embalsamar a sus difuntos. En México los indígenas le dieron distintos usos: calafatear las canoas, como limpiador de dientes y para entablillar huesos fracturados.
Sin embargo es el californiano Edward Laurence Doheny quien por información de Mr. Robinson -gerente del ferrocarril y constructor de la vía férrea de San Luis Potosí-Tampico inaugurada en 1890- llega en busca del mineral.
Relata Cortés Jiménez:
- Doheny llega en 1900 y de inmediato se da cuenta que el petróleo es de magnifica calidad y por supuesto hace todas las gestiones para explotarlo y funda la compañía “Ébano Fuel”, así como un proyecto de 19 pozos. Todos los pozos se perforaron alrededor del Cerro de la Dicha, sin embargo no dieron la cantidad de crudo que esperaban y para 1903 la Ébano Full estaba en quiebra. Ese mismo año construye una refinería que procesaba el poco petróleo que sacaba para convertirlo en asfalto. De aquí salió el asfalto para pavimentar las principales calles de ciudades como Tampico, Monterrey, México, Morelia y otras ciudades del extranjero, como San Francisco y Nueva York. Luego, el petróleo de Ébano se exportó hasta Sudáfrica, pues hay que recordar que los ingleses y franceses tenían dominios en esa región. En 1904 vino un geólogo mexicano de nombre Ezequiel Ordóñez, quien le dijo a Doheny que dejara de perforar el Cerro de la Dicha y que lo hiciera en el Cerro de La Pez, pues este geólogo ya había estado en Ébano y se dio cuenta. Pero sus compañeros de equipo lo negaron en la Ciudad de México, quizá, supongo, recibieron dinero de la compañía extranjera. Allá dijeron que el petróleo que había en México cabía en una probeta, pero Ordóñez sí sabía que existía, por eso fue contratado por el gringo.
Es un Domingo de Pascua, el 3 de abril de 1904, dice Cortés que brotó el pozo Pez No 1, que fue el primero de los pozos de un proyecto de alta producción, pues por sí solo produjo mil 500 barriles de petróleo diarios.
De esta manera, al servicio del gringo, Ezequiel Ordóñez descubre lo que se denomina la Faja de Oro. Explica el historiador:
- La Faja de Oro es un sinclinal (es la parte cóncava de un pliegue de la corteza terrestre) donde está la veta petrolera, que abarca el estado de San Luis Potosí y el norte de Veracruz. Es una veta de entre 80 a 100 kilómetros, por 10 de ancho, y ahí es donde están los pozos de Poza Rica y Naranjos, pozos muy productivos. Hubo pozos como el de Cerro Azul que produjeron 150 mil barriles diarios de petróleo, y si lo traducimos a la actualidad el costo de esa riqueza era inmensa. Es así como el pozo Pez No. 1 marca el inició de la comercialización.
- ¿Es en ese momento cuando al petróleo se le considera el oro negro y empiezan los primeros brotes de inconformidad?
- Ya en ese tiempo, precisamente, era una gran riqueza que ocasionó que hubiese malos manejos y que se dieran mañas para adquirir los terrenos petrolíferos, inclusive asesinatos, robos, cohecho y compra de jueces, con tal de obtener los terrenos aledaños a Ébano. La empresa que fundó Doheny en 1904 funcionó con dinero mexicano; el mismo gerente del ferrocarril, que era su amigo, le había facilitado los trámites para conseguir 50 mil pesos en oro del Banco de San Luis, para seguir con el proyecto. En 1907 Ébano producía más de un millón de barriles de petróleo al año, era tanta la producción que hubo la necesidad de poner un ferrocarril para sacar el petróleo, pues originalmente se llevaba en guayines jalados por animales y además. Y como no había dónde almacenarlo se construyeron unas presas al aire libre, una de las que actualmente por la zona Cuartel, y otra más en la zona 21. Dos presas que se almacenaban 100 mil barriles cada una. Desde ahí se llenaban los furgones del ferrocarril, aparte de eso había dos llenaderas más en la estación y el ferrocarril empezó a funcionar. Eso ocasionó también que en Tampico se construyera el puente de Tamoz para sacar el petróleo.
Desde entonces, asegura el historiador Cortés Jiménez, fue saqueada la nación.
Prosigue:
- Inmediatamente, al surgir en Ébano este hallazgo, vienen ingleses, franceses, alemanes y se convierte en un pueblo pluricultural. Por ejemplo, los chinos vinieron a preparar la comida para empresarios; los franceses llegaron con tecnología y los equipos se empezaron a adquirir de distintos países, y ya para 1920 Ébano era multicultural; había compañías de todos lados. Tampico era en ese tiempo una ciudad de diversión, de comercio extraordinario, ahí había bares y salones pues corría el oro en grandes cantidades. Para 1922, México ocupa el segundo lugar en producción petrolera a nivel mundial y es cuando resurge el comercio y la industria, hay movimiento de todo.
- ¿Qué población tenía Ébano entonces?
- Ébano era un campo petrolero de casas móviles, no fijas, pues pensaban que en cuanto se acabara el petróleo se irían, y era más fácil movilizarlas hacia donde ordenaran los dueños de la compañía. Para 1918 y 1920, cuando llegaron los motores, es decir camiones, se veía un Ébano estable.
- ¿Y en la actualidad?
- Se sigue produciendo, desgraciadamente aquí estaba la administración de la zona norte, pero las políticas administrativas los llevaron a buscar otros lugares como Altamira, y hoy está en Poza Rica.
- Profesor, usted nos describe la riqueza, pero existe una contradicción, Ébano está olvidado, ¿dónde se quedó esa riqueza?
- Todo esto no tenía un fundo legal, Ébano fue municipio libre hasta 1963. Ninguno de nosotros éramos dueños del terreno donde fincamos nuestras casas, todo era de Petróleos, entonces, es lógico que nadie haya querido invertir en algo de lo que no era dueño. Petróleos se encargaba de arreglarnos las calles, de regalarnos el agua, la luz, el gas, y esas concesiones fueron dándose a raíz de la Expropiación en 1938 y el sindicato se fortaleció. El sindicato, entre más conseguía, más adeptos ganaba. Llegó a ser tan poderoso como la misma empresa o más que la empresa, todos querían que fuera regalado, y todos querían ganar sin trabajar. Hasta 1938 la industria petrolera estuvo en manos extranjeras, y fue saqueada la riqueza, pero después estuvimos en manos de gobernantes sin preparación y de sindicatos sin escrúpulos que siguieron saqueando la empresa.
- ¿Es la industria un barril sin fondo?
- Así es. Desgraciadamente en nuestro país no ha habido una administración que regule la explotación, porque cada gobernante quiere explotarla al máximo, sin considerar que es un recurso no renovable. Sí esto se hubiese planeado tuviéramos petróleo para muchos años y no estaríamos como ahora, pensando qué hacer sí se acaba el petróleo. Todos sabemos que el petróleo es el bastión que sostiene a México.
- Además del sindicato inescrupuloso, de las malas administraciones, existe una masa obrera empobrecida…
- Así es. Aunque el obrero siempre ha sido explotado. Cuando hicieron las presas que mencioné contrataron indígenas de la Huasteca. Nada más imaginemos las miles de toneladas de tierra que se sacaron de ahí, a pico y pala y cargadas en colotes en sus espaldas, entonces, estos son monumentos a la explotación, pues sólo se les daba la comida. En Ébano se dieron las clases sociales muy bien definidas: la clase alta que es la Colonia Americana, allá vivían los ingenieros y los dueños de la empresa; había otras casas de dos categorías, las casas de las guardias blancas eran más grandes que las de los obreros, que eran camillas y alrededor había chozas de raja de palma y techo de zacate donde vivían los peones.
Cortés Jiménez es originario de Tingambato, Michoacán, al que la historia y la investigación le llegaron de rebote pues al indagar sobre la música conoció que la primera banda de música se hizo en 1906, debido que a los “gringos” les gustaba y el director de esa banda fue el primer profesor en Ébano y su primer cronista, Adolfo Cordero Ocampo.
- Empecé contando a mis alumnos la historia de Ébano, pidiéndoles apuntes de la biblioteca para hacerlos que fueran a enterarse de la importancia que tiene en la historia su ciudad.
- Usted que sabe más que yo sobre el tema, ¿nos puede decir hacía dónde va la industria cuando por ejemplo Francisco Labastida Ochoa dice que PEMEX está quebrada?
- Es que para controlar un pueblo los gobiernos piensan que lo que necesitamos es invertir en policía, en armas, y eso es una falsedad. Se debe invertir en educación y en cultura, pero eso lo tienen abandonado. Un pueblo culto y educado se gobierna fácilmente. Queda claro que ellos -el gobierno federal- no le han invertido a la cuestión tecnológica, las escuelas tecnológicas son pobres, y lo digo con conocimiento, porque fui el fundador del Tecnológico de aquí y pues no se puede dar un desarrollo completo. Estamos queriendo vivir de lo que produce el petróleo, sin embargo, si nos asomamos al futuro ya otros países tienen tecnologías más avanzadas, y los pocos cerebros del país son sustraídos por otras naciones, mientras que nosotros nos quedamos viendo. En realidad México tiene gente con gran potencial cerebral y de mucha creatividad, pero no es estimulado. Por ejemplo, aquí tenemos una banda de música que quizá es la única del estado, ayer alternamos con la banda de música del gobierno del estado y recibimos elogios, sin embargo, el trabajo que se hace no sale más allá que del cuarto de ensayo.
Asegura que los gobiernos se dedican a hace obras de “relumbrón” pero no tienen planeación como en otros países y eso sucede no sólo en la industria petrolera sino también en la agricultura.
- Desde su punto de vista ¿sería bueno que PEMEX se abra en su totalidad a la iniciativa privada?
- El Estado mexicano tiene que ser el rector de PEMEX, y no se debe dejar en manos extranjeras, pero se debe encontrar una fórmula en la que la inversión privada participe más, pues son ellos los que tienen el dinero, pero sobre todo con una visión honesta. Se dan garantías a los trabajadores, se crea un sindicato y creamos un monstruo que nos consume. En México, a 200 años de la independencia, estamos interpretando mal la libertad.
A 72 AÑOS DEL DECRETO EXPROPIATORIO, ESTO SE MUERE
Ébano ha quedado en el olvido, como lo muestran sus calles y sus edificios construidos hace cien años con ladrillo traído de Bombay, India. En las oficinas de la Sección 3 del Sindicato Petrolero está un busto de “Tata” Lázaro. Lo acompaña un techo de lámina y sillas viejas, los “lideres” brillan por su ausencia y los trabajadores jubilados están divididos.
A cuatro kilómetros de Ébano se yergue majestuoso el primer pozo petrolero del país, en medio de la Laguna la Pez y a un lado del Cerro de la Pez. Todo es basura, abandono, suciedad.
Don Juan de la Cruz Ortiz Ramírez, obrero jubilado, se siente y se dice orgulloso de su ciudad y del petróleo. Lleva a los reporteros a conocer la Laguna la Pez, el Cerro de la Dicha, desde donde se funden el auge y el abandono. Ahí se ubica el Casino Petrolero, donde solo podían entrar los dueños del petróleo y el superintendente de la empresa.
A 72 años del decreto expropiatorio de 1938 emitido por el presidente Lázaro Cárdenas del Río, la industria petrolera languidece, se muere. La ex Hacienda del Tulillo fue vendida en 300 mil pesos al “gringo aventurero” Edward Laurence Doheny, porque en esas tierras pegajosas no crecía nada y el ganado no podía pastar. Está olvidada, en ella ya no viven petroleros sino ganaderos y dirigentes sindicales que pretenden arrebatar el edificio a los jubilados.
Cortés Jiménez sentencia al final:
“El cura Miguel Hidalgo decía: Todo lo que sabe hacer el hombre le da la libertad, pero los mexicanos aún no hacemos valer esa libertad”.
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